Arquitectura como herramienta para el bien común.

Durante más de una década he trabajado en el servicio público, en espacios donde la arquitectura deja de ser una idea y se transforma en decisiones concretas: servicios, barrios y comunidad.

Ahí es donde se define cómo se construye la ciudad, cómo se regula y cómo esas decisiones impactan directamente en la vida de las personas.

La arquitectura pública no es solo diseño ni cumplimiento normativo. Es una forma de organizar el territorio, de distribuir oportunidades y de definir quién puede habitar la ciudad en condiciones dignas.

Soy Patricio Contreras Torres, arquitecto de la USACH. Mi trabajo se sitúa en el cruce entre arquitectura, normativa y política pública, entendiendo que proyectar no es solo construir, sino también tomar posición sobre cómo queremos vivir.